El cortijo

El término cortijo se deriva del latín "curticulum". Los árabes para este tipo de propiedad usaban "maysar". En Andalucía y Extremadura  existen una gran variedad en este tipo de construcciones aisladas y asociadas a una extensión de tierras de labor o monte.

Cortijo es sinónimo de gran propiedad pero difiere la extensión en las diversas comarcas, aunque el cortijo tiene la máxima extensión en tierras y tienen vivienda; mientras que otras como la haza y el pago carecen de ella.



Hay dos tipos de cortijos:
 de sierra y de campiña.










El cortijo de sierra podía ser de grandes dimensiones o de menor extensión, lo suficiente para vivir una familia. Son viviendas sencillas. Una parte era la residencia y otra construcciones para el ganado. Era una producción de autoconsumo.
tomado de Equipo de Cultura andaluza, Junta de Andalucía

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