Día de los Museos 18 de mayo de 2014. El abanico.


Un abanico es un instrumento y un complemento de moda. Apareció hace más de cinco siglos. Fue inventado y fabricado para que de forma manual se pudiese mover aire y así poder refrescarnos en un ambiente caluroso.
  En sus comienzos lo utilizaban tanto hombres como mujeres.
Su funcionamiento es muy sencillo, sólo basta agitar armónicamente el brazo que lo sustenta con más o menos intensidad;

sin embargo su fabricación es delicada ya que se le incorporan ribetes artísticos y materiales de calidad.
Los abanicos poseen una nomenclatura específica para cada uno de sus componentes:
De papel tradicional japonés
Baraja: Base rígida y plegable del abanico.
País: Tela que va adherida a la baraja.
Los abanicos que no tienen país se denominan de baraja o simplemente barajas.
Varillas: Madera que puede ir calada o pintada.
Caberas: Primera y última varilla, más gruesas que el resto.
Calado: Agujeros realizados sobre las varillas.
La umbela o quitasol y el flabélum o abanico alto vienen de remota antigüedad egipcia y asiática como se manifiesta en los relieves y pinturas por lo menos desde la dinastía XIX en Egipto.
La civilización griega adoptó el abanico en el uso doméstico desde el siglo V antes de Cristo y de los griegos imitaron la costumbre los etruscos  y romanos  la cual fue siguiendo durante la Edad Media  tanto en el uso civil como en algunas civilizaciones religiosas. Se hacía el abanico de formas muy diferentes y con material muy variado, predominando la tela y la pluma.


El abanico plegable fue inventado por un chino e el siglo VII inspirándose en el mecanismo del ala de un murciélago. En Europa se conoce desde finales del siglo XV a donde fue traído desde China y Japón por los portugueses que habían abierto rutas comerciales hacia Oriente. No debió ser difícil de copiar pues enseguida se popularizó extendiéndose por toda Europa, en un primer momento para damas de clase alta y luego para todas las capas de la sociedad.


En el siglo XVII llegó a tener la forma que tiene ahora desplegándose en él durante los últimos siglos los caprichos de la moda y la inventiva de los miniaturistas introduciendo calados, relieves, incrustaciones y materiales preciosos. El costumbrismo es un motivo habitual en el diseño del ‘país’ en donde, sin embargo, tienen cabida todo tipo de imágenes.
En el siglo XVIII se instaló en España el artesano francés Eugenio Prost bajo la protección del conde de Floridablanca



convirtiendo a España en uno de los principales productores del mundo rivalizando con franceses e italianos. Ese mismo siglo se crea el gremio de abaniqueros y a finales del citado siglo, se funda en Valencia, la Real Fábrica de Abanicos
En un principio, el abanico fue de uso tanto del género femenino como masculino, llevando los hombres pequeños ejemplares en el bolsillo. Y unos de mayor tamaño llamados abanicos de pericón  propios para el baile flamenco. Sin embargo, su utilización se vuelve exclusiva de las damas a principios del siglo XX  llegando  a nuestros días.
 Las mujeres llegaron a inventar todo un "lenguaje del abanico" consistente en que según la posición en la que se situaba o el modo en como se le agarraba se estaba transmitiendo un tipo de mensaje u otro.
El abanico en el arte Lenguaje del abanico


El lenguaje del abanico en el flamenco

Como elemento coreográfico en el baile

Museo virtual galería


Museo del romanticismo PDF Abanico


Museo de Pontevedra PDF


Obras de arte


La dama del abanico. Museo del Prado


Joven con abanico. Gauguin


Muchacha con abanico Tiziano



Manet-Angelina











Museo del Prado






 Museo Tyssen Bornemisza


El Museo Thyssen-Bornemisza es una pinacoteca  de maestros antiguos y modernos ubicada en Madrid (España ). Su existencia se debe al acuerdo de arrendamiento  (1988 ) y a la posterior adquisición, por parte del Gobierno español (1993 ), del núcleo más valioso de la colección privada  reunida a lo largo de siete décadas por la familia Thyssen-Bornemisza . Este fondo artístico aportó numerosos ejemplos de pintores extranjeros ausentes de los museos españoles, desde el gótico  de los siglos XIV  y XV  (Duccio , Jan van Eyck ) hasta el pop art  y los años 80 (Roy Lichtenstein , Lucian Freud ), por lo que vino a complementar el repertorio expuesto en los dos principales centros estatales, el Prado  y el Reina Sofía .










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