Ejército y encomendación en la monarquía visigoda

El ejército en la monarquía visigoda

...en el caso de que lo requiriesen las necesidades de la guerra o el mantenimiento del orden interior, el Rey convocaba el Ejército por medio de un mandato real y algunos agentes del monarca (compulsores exercitus),... se encargaban de hacer el reclutamiento por todo el Reino. A este llamamiento del Rey estaban obligados a responder con su presencia en en el día y lugar señalados todos los hombres libres y los señores con sus siervos, deber que frecuentemente dejaban incumplido, lo que originó la promulgación de varias leyes sancionando tal incumplimiento....
Los grandes propietarios territoriales acudían a la guerra con sus siervos y sus clientes armados (bucellarii) que, en realidad, sustituían el deber público de combatir en el ejército por un servicio de armas privado en favor del señor, encuadrados en grupos militares señoriales. Es posible que también fuese un vínculo de naturaleza privada, más estricto que el mismo vínculo de súbdito, el que obligase a combatir a los clientes del Rey (fideles, gardingos), quizá como guerreros de caballería, y que la prestación del servicio militar a caballo por parte de fideles y patrocinados fuese recompensada por reyes y magnates, como cree Sánchez Albornoz, con la cesión de tierras en retribución de servicios (in stipendio).

Luis García de Valdeavellano
Historia de las instituciones españolas


---Describe el modo visigodo de convocar el ejército y los problemas que de este tipo de convocatorias se derivaban.
---¿Qué relación había entre el tipo de encomendación y el tipo de prestación militar de bucelarios y gardingos?
---¿Cuáles eran los derechos del patrono en el sistema visigodo de encomendación?¿Cuáles eran sus deberes?
---¿En qué sentido puede afirmarse que el sistema visigodo de relaciones de fidelidad anuncia el posterior feudalismo?


La encomendación


Si alguien a quien tuviera en patrocinio, dio armas, o le donó alguna cosa, permanezca lo que fue donado en poder del mimo. Mas si eligió otro patrono, tenga facultad para encomendarse a quien quisiere; puesto que no se puede impedir hacerlo a una persona libre, siendo dueño de sí mismo; pero devuelva todo al patrono de quien desertó. Obsérvese la misma norma respecto de los hijos del patrono o de los hijos de quien estuviera bajo patrocinio....
Si cualquiera constituido en patrocinio adquirió alguna cosa estando en el servicio del patrono, quede la mitad de todo ello en poder del patrono o de sus hijos; pero obtenga la otra mitad el comendero que la adquirió.
Y si dejó una hija el comendero, y no dejase hijo, ordenamos que quede en poder del patrono; pero de modo que el patrono le procure un igual que pueda casarse con ella; y lo que hubiera sido dado a su padre o a su madre, a ella le pertenezca. Que si ella eligiera a una inferior contra la voluntad de su patrono, todo lo que el patrono o los padres del patrono donaron a su padre restituya al patrono o a sus herederos.

Liber Iudiciorum, V, 3

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